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Detrás de un trabajo a la carta hay, fundamentalmente, tiempo invertido. Cuando además ese trabajo es artesanal, los procesos productivos se simplifican y se dejan a un lado las técnicas avanzadas para volver a reencontrarse con lo más esencial y sencillo: el trabajo manual.

Las materias primas normalmente no están procesadas y las reproducciones en serie se quedan a un lado, dando paso a una producción menos numerosa pero única y diferente.

Son cada vez más las personas que se suben a este carro porque prefieren adquirir productos o servicios donde saben que el proceso de fabricación es único, cuidado, personal y está, en la menor medida de lo posible, alterado, respetando al máximo "lo natural".

Con estas premisas por bandera nace MONICAKES, un espacio donde el amor por lo dulce se suma al respeto por los procesos productivos naturales de antaño, sin dejar de seguir renovándose para ofrecer un producto de gran calidad a la medida del consumidor.